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LA DECLARACION DE PAPUA EN LA CUMBRE ACP, UN RETO DE LA DIPLOMACIA MULTILATERAL

Publicado el 2016-06-01 03:00:00 | Por Andrés Navarro García

Al llegar a Papúa Nueva Guinea,  descubro que es la tierra del Ave del Paraíso. En su bandera, en sus instituciones, en su artesanía, en su moneda, en su línea aérea, en sus empaques, por doquier aparece la imagen del Ave del Paraíso. El ave nacional la han convertido en una marca país, expresión de identidad de esta joven nación del Pacífico, independizada de Australia en 1975. El objetivo de mi visita a tan lejana nación fue la asistencia, en representación del Presidente Danilo Medina,  a la 8va. Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Países Africa, Caribe y Pacífico (ACP), los días del 30 y 31 de mayo, y 1ro. de junio de 2016 en la ciudad de Port Moresby.

Esa clara identidad que la población manifiesta con su territorio, a través de una ave multicolor de largo pico y florida cola, mostrándola con orgullo en uno de los parques de la Capital Port Moresby, es uno de los valores que pude percibir en Papúa. A pesar de contar con unos 6 millones de habitantes, este país posee una superficie territorial superior a los 460 mil kilómetros cuadrados, casi 10 veces el territorio de la República Dominicana. Ocupa la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea, con una diversidad de pequeñas islas, que lo hace un Estado Archipelágico. Es una sociedad fundamentalmente rural con más de 700 lenguas tribales, que ha logrado organizarse  como Monarquía Constitucional Parlamentaria (vinculada a la corona inglesa)

Es este el escenario que nos acoge para celebrar la 8va. Cumbre del Grupo ACP con el tema central “El Rol del Grupo de Países ACP ante los Retos del Desarrollo Sostenible”. Esta organización internacional representa uno de los retos más grandes de la diplomacia multilateral contemporánea, ya que la diversidad cultural, política, económica, y territorial de los países miembros hace compleja la tarea de generar una identidad asociativa y una agenda programática común. En efecto, de los 79 Estados parte, 48 pertenecen a Africa, 16 al Caribe y 15 al Pacífico.

El Grupo ACP surge en 1975 con la firma del acuerdo de Georgetown, Guyana. Conformado por excolonias de países europeos, el Grupo ACP establece con la Unión Europea un convenio de relaciones económicas y de cooperación cuya primera edición fue la Convención de Lomé, vigente desde el 1975 hasta el 2000, cuando fue sustituida por el Acuerdo de Cotonou. Los países que componen el grupo ACP son los siguientes:

  1. a) África: Benín, Botsuana, Alto Volta (Burkina Faso), Burundi, Camerún, Chad, República del Congo, Zaire (República Democrática del Congo), Costa de Marfil, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea-Bissau, Kenia, Lesoto, Madagascar, Malaui, Malí, Mauricio, Mauritania, Níger, Nigeria, República Centroafricana, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Suazilandia, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia, Cabo Verde, Comores, Yibuti, Santo Tomé y Príncipe, Seychelles, Angola, Mozambique, Zimbabue , Guinea Ecuatorial, Eritrea, Namibia, Sudáfrica;
  2. b) Caribe: Bahamas, Barbados, Jamaica, Trinidad y Tobago, Dominica, Santa Lucía, Antigua y Barbuda, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Haití, Guyana, Granada, Surinam, Belice y Cuba;
  3. c) Pacífico: Fiyi, Samoa, Tonga, Kiribati, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Vanuatu, Islas Cook, Micronesia, Nauru, Niue, Islas Marshall.

El grupo ACP posee una Secretaría General, con sede en Bruselas, encargada de su funcionamiento administrativo y responsable de ejecutar los programas establecidos por los organismos superiores de toma de decisión. Dichos organismos son los siguientes:

  • Comité de Embajadores, integrado por representantes de cada uno de los países miembros, encargado de asistir al Consejo de Ministros y de dar seguimiento a los acuerdos entre la Unión Europea y la ACP.
  • Consejo de Ministros, encargado de ejecutar las políticas de la agrupación y evaluar el estado de ejecución de los programas. Sesiona ordinariamente cada 6 meses, y actúa por consenso.
  • Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno, máximo estamento de decisión de la ACP para el traslado de políticas y planes. Se realiza cada 4 años en un país seleccionado.

Cada región cuenta con un subgrupo. En el caso del Caribe, en 1992 fue establecido el Foro del Caribe o Cariforum, al cual pertenece la República Dominicana, cuya secretaría general tiene sede en Guyana. A través de esta estructura regional se facilita la coordinación de los países en el marco de su relación con la Unión Europea, en materia de cooperación e intercambio comercial. Precisamente en este ultimo caso, se estableció el Economic Partnership Agreement (EPA), mediante el cual se confieren facilidades y ventajas comparativas a los países ACP en su relación comercial con la Unión Europea.

En materia de cooperación internacional, es justo destacar que la Unión Europea en una de las mayores fuentes de fondos no reembolsables para programas de desarrollo en la República Dominicana. Ambitos como la gestión financiera del Estado, la administración pública, la descentralización y gestión local, el sistema penitenciario, el marco legislativo, entre otros, han recibido cuantiosos aportes desde la Unión Europea durante las últimas décadas. Precisamente, este tipo de cooperación ha privilegiado la inversión en el desarrollo institucional de nuestro país.

Es por todo lo anterior que podemos afirmar que, aunque falte mucho camino por andar en la consolidación del grupo de países ACP en su relación con la Unión Europea, y como espacio multilateral, han sido significativos los beneficio que hemos recibido al pertenecer a dicho organismo.

De cara al futuro, con esta VIII cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la ACP se perfila un rol más allá de los limites de la relación con Europa. Esto queda reflejado, precisamente, en la Declaración de Papúa Nueva Guinea, con el tema central: “Reposicionando la ACP para responder a los retos del Desarrollo Sostenible”. En tal sentido se pueden resaltar los siguientes planteamientos:

  • Reafirmar el compromiso realizado en la VII cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la ACP, en el 2012, de crear las condiciones para transformar al grupo en un actor de influencia en la gobernabilidad política y económica mundial.
  • Sin dejar de reconocer la importancia que ha tenido el gran aporte de la cooperación de la Unión Europea en el desarrollo de los países del grupo, se hace necesario potenciar las fortalezas y esfuerzos propios, al igual que diversificar los socios para el logro de mayores niveles de desarrollo económico y social.
  • Reafirmar  la visión de hacer del grupo una organización con liderazgo transnacional que trabaje por el mejoramiento del nivel de vida de la gente de los países parte, mediante la buena gobernanza, la preservación de la paz y la seguridad, la justicia social, la construcción de capacidades en el sector privado, la promoción del comercio y la inversión, el acceso a la tecnología, el desarrollo sostenible, así como también mediante la cooperación Norte - Sur, Sur - Sur y Triangular.

Como bien se puede apreciar, el grupo de países ACP está generando grandes expectativas sobre su potencial en el corto y mediano plazo. Sin embargo, trillar ese camino implicará ingentes esfuerzos de concertación, en el marco de su compleja diversidad multidimensional. Para tales fines, la República Dominicana seguirá aportando lo mejor de sí como expresión de su nueva política exterior, en la cual se privilegia la incidencia en los espacios y organismos multilaterales. La Declaración de Papúa pondrá a pruebas la efectividad de la diplomacia multilateral de países en proceso de desarrollo.

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12 DE AGOSTO, 2016
<p>Al llegar a Papúa Nueva Guinea,  descubro que es la tierra del Ave del Paraíso. En su bandera, en sus instituciones, en su artesanía, en su moneda, en su línea aérea, en sus empaques, por doquier aparece la imagen del Ave del Paraíso. El ave nacional la han convertido en una marca país, expresión de identidad de esta joven nación del Pacífico, independizada de Australia en 1975. El objetivo de mi visita a tan lejana nación fue la asistencia, en representación del Presidente Danilo Medina,  a la 8va. Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Países Africa, Caribe y Pacífico (ACP), los días del 30 y 31 de mayo, y 1ro. de junio de 2016 en la ciudad de Port Moresby.</p> <p>Esa clara identidad que la población manifiesta con su territorio, a través de una ave multicolor de largo pico y florida cola, mostrándola con orgullo en uno de los parques de la Capital Port Moresby, es uno de los valores que pude percibir en Papúa. A pesar de contar con unos 6 millones de habitantes, este país posee una superficie territorial superior a los 460 mil kilómetros cuadrados, casi 10 veces el territorio de la República Dominicana. Ocupa la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea, con una diversidad de pequeñas islas, que lo hace un Estado Archipelágico. Es una sociedad fundamentalmente rural con más de 700 lenguas tribales, que ha logrado organizarse  como Monarquía Constitucional Parlamentaria (vinculada a la corona inglesa)</p> <p>Es este el escenario que nos acoge para celebrar la 8va. Cumbre del Grupo ACP con el tema central “El Rol del Grupo de Países ACP ante los Retos del Desarrollo Sostenible”. Esta organización internacional representa uno de los retos más grandes de la diplomacia multilateral contemporánea, ya que la diversidad cultural, política, económica, y territorial de los países miembros hace compleja la tarea de generar una identidad asociativa y una agenda programática común. En efecto, de los 79 Estados parte, 48 pertenecen a Africa, 16 al Caribe y 15 al Pacífico.</p> <p>El Grupo ACP surge en 1975 con la firma del acuerdo de Georgetown, Guyana. Conformado por excolonias de países europeos, el Grupo ACP establece con la Unión Europea un convenio de relaciones económicas y de cooperación cuya primera edición fue la Convención de Lomé, vigente desde el 1975 hasta el 2000, cuando fue sustituida por el Acuerdo de Cotonou. Los países que componen el grupo ACP son los siguientes:</p> <ol> <li>a) <a>África</a>: <a>Benín</a>, <a>Botsuana</a>, <a>Alto Volta</a> (<a>Burkina Faso</a>), <a>Burundi</a>, <a>Camerún</a>, <a>Chad</a>, <a>República del Congo</a>, <a>Zaire</a> (<a>República Democrática del Congo</a>), <a>Costa de Marfil</a>, <a>Etiopía</a>, <a>Gabón</a>, <a>Gambia</a>, <a>Ghana</a>, <a>Guinea-Bissau</a>, <a>Kenia</a>, <a>Lesoto</a>, <a>Madagascar</a>, <a>Malaui</a>, <a>Malí</a>, <a>Mauricio</a>, <a>Mauritania</a>, <a>Níger</a>, <a>Nigeria</a>, <a>República Centroafricana</a>, <a>Ruanda</a>, <a>Senegal</a>, <a>Sierra Leona</a>, <a>Somalia</a>, <a>Sudán</a>, <a>Suazilandia</a>, <a>Tanzania</a>, <a>Togo</a>, <a>Uganda</a>, <a>Zambia</a>, <a>Cabo Verde</a>, <a>Comores</a>, <a>Yibuti</a>, <a>Santo Tomé y Príncipe</a>, <a>Seychelles</a>, <a>Angola</a>, <a>Mozambique</a>, <a>Zimbabue</a> , <a>Guinea Ecuatorial</a>, <a>Eritrea</a>, <a>Namibia</a>, <a>Sudáfrica</a>;</li> <li>b) <a>Caribe</a>: <a>Bahamas</a>, <a>Barbados</a>, <a>Jamaica</a>, <a>Trinidad y Tobago</a>, <a>Dominica</a>, <a>Santa Lucía</a>, <a>Antigua y Barbuda</a>, <a>República Dominicana</a>, <a>San Cristóbal y Nieves</a>, <a>San Vicente y las Granadinas</a>, <a>Haití</a>, <a>Guyana</a>, Granada, <a>Surinam</a>, <a>Belice</a> y Cuba;</li> <li>c) <a>Pacífico</a>: <a>Fiyi</a>, <a>Samoa</a>, <a>Tonga</a>, <a>Kiribati</a>, <a>Papúa Nueva Guinea</a>, <a>Islas Salomón</a>, <a>Tuvalu</a>, <a>Vanuatu</a>, Islas Cook, Micronesia, Nauru, Niue, Islas Marshall.</li> </ol> <p> El grupo ACP posee una Secretaría General, con sede en Bruselas, encargada de su funcionamiento administrativo y responsable de ejecutar los programas establecidos por los organismos superiores de toma de decisión. Dichos organismos son los siguientes: </p> <ul> <li>Comité de Embajadores, integrado por representantes de cada uno de los países miembros, encargado de asistir al Consejo de Ministros y de dar seguimiento a los acuerdos entre la Unión Europea y la ACP.</li> </ul> <ul> <li>Consejo de Ministros, encargado de ejecutar las políticas de la agrupación y evaluar el estado de ejecución de los programas. Sesiona ordinariamente cada 6 meses, y actúa por consenso. </li> </ul> <ul> <li>Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno, máximo estamento de decisión de la ACP para el traslado de políticas y planes. Se realiza cada 4 años en un país seleccionado.</li> </ul> <p>Cada región cuenta con un subgrupo. En el caso del Caribe, en 1992 fue establecido el Foro del Caribe o Cariforum, al cual pertenece la República Dominicana, cuya secretaría general tiene sede en Guyana. A través de esta estructura regional se facilita la coordinación de los países en el marco de su relación con la Unión Europea, en materia de cooperación e intercambio comercial. Precisamente en este ultimo caso, se estableció el Economic Partnership Agreement (EPA), mediante el cual se confieren facilidades y ventajas comparativas a los países ACP en su relación comercial con la Unión Europea.</p> <p>En materia de cooperación internacional, es justo destacar que la Unión Europea en una de las mayores fuentes de fondos no reembolsables para programas de desarrollo en la República Dominicana. Ambitos como la gestión financiera del Estado, la administración pública, la descentralización y gestión local, el sistema penitenciario, el marco legislativo, entre otros, han recibido cuantiosos aportes desde la Unión Europea durante las últimas décadas. Precisamente, este tipo de cooperación ha privilegiado la inversión en el desarrollo institucional de nuestro país.</p> <p>Es por todo lo anterior que podemos afirmar que, aunque falte mucho camino por andar en la consolidación del grupo de países ACP en su relación con la Unión Europea, y como espacio multilateral, han sido significativos los beneficio que hemos recibido al pertenecer a dicho organismo.</p> <p>De cara al futuro, con esta VIII cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la ACP se perfila un rol más allá de los limites de la relación con Europa. Esto queda reflejado, precisamente, en la Declaración de Papúa Nueva Guinea, con el tema central: “Reposicionando la ACP para responder a los retos del Desarrollo Sostenible”. En tal sentido se pueden resaltar los siguientes planteamientos:</p> <ul> <li>Reafirmar el compromiso realizado en la VII cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la ACP, en el 2012, de crear las condiciones para transformar al grupo en un actor de influencia en la gobernabilidad política y económica mundial. </li> </ul> <ul> <li>Sin dejar de reconocer la importancia que ha tenido el gran aporte de la cooperación de la Unión Europea en el desarrollo de los países del grupo, se hace necesario potenciar las fortalezas y esfuerzos propios, al igual que diversificar los socios para el logro de mayores niveles de desarrollo económico y social.</li> </ul> <ul> <li>Reafirmar  la visión de hacer del grupo una organización con liderazgo transnacional que trabaje por el mejoramiento del nivel de vida de la gente de los países parte, mediante la buena gobernanza, la preservación de la paz y la seguridad, la justicia social, la construcción de capacidades en el sector privado, la promoción del comercio y la inversión, el acceso a la tecnología, el desarrollo sostenible, así como también mediante la cooperación Norte - Sur, Sur - Sur y Triangular.</li> </ul> <p><strong>Como bien se puede apreciar, el grupo de países ACP está generando grandes expectativas sobre su potencial en el corto y mediano plazo. Sin embargo, trillar ese camino implicará ingentes esfuerzos de concertación, en el marco de su compleja diversidad multidimensional. Para tales fines, la República Dominicana seguirá aportando lo mejor de sí como expresión de su nueva política exterior, en la cual se privilegia la incidencia en los espacios y organismos multilaterales. La Declaración de Papúa pondrá a pruebas la efectividad de la diplomacia multilateral de países en proceso de desarrollo.</strong></p>
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LA SOLIDARIDAD ES LA TERNURA DE LOS PUEBLOS y la Dimensión Humana de la Diplomacia

12 DE AGOSTO, 2016
<p>“La solidaridad es la ternura e los pueblos”, frase de la poetisa nicaragüense Gioconda Belli que ha sabido expresar de forma sutil la dimensión puramente humana de las relaciones internacionales. Y es que comúnmente al abordar el quehacer de la Diplomacia nos centramos en la dimensión política o en la económica, y con menor frecuencia en aspectos sectoriales. Sin embargo, a veces la cruda realidad nos golpea en la cara, interpelándonos por la frialdad dominante que caracteriza la formalidad de la diplomacia, y nos convoca a sacar a flote nuestra condición humana.</p> <p>El hecho más reciente en nuestra región que ha despertado el sentido más humano de la diplomacia ha sido la trágica  situación de Ecuador, luego del terremoto de magnitud 7,8 registrado el pasado sábado 16 de abril. Dicho sismo provocó la pérdida de más de 600  vidas humanas en la costa norte, especialmente en la provincia de Manabí, afectando también provincias como Esmeraldas, Santo Domingo, Guayas, Santa Elena y Los Ríos. Según los reportes oficiales, aun hay más de 100 personas desaparecidas, más de 12 mil heridos y unos 26 mil damnificados. El gobierno ecuatoriano ha calculado las pérdidas materiales en más de 3,000 millones de dólares, lo que ha implicado el sometimiento al Congreso de unas series de medidas impositivas para generar los fondos de la reconstrucción de las zonas afectadas.</p> <p>Los informes registran a más de 20 países aportando diversos tipos de ayuda humanitaria a Ecuador, calculando la presencia de unos 1000 rescatistas de diversas nacionalidades en las distintas localidades desbastadas. La frase “Ecuador no está solo” se hizo común en las redes sociales, como expresión del reconocimiento de los ecuatorianos a las misiones internacionales que han hecho presencia en su territorio. Países de la región como México, El Salvador, Cuba, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, Bolivia y Panamá desplegado su ayuda. Igualmente, naciones de otras latitudes como España, Francia, Italia, Noruega, Holanda, Rusia y Corea del Sur activaron mecanismos de asistencia humanitaria.</p> <p>En el caso de la República Dominicana, después de consultar a las autoridades ecuatorianas sobre las necesidades prioritarias, se verificó que lo más urgente era contar con brigadas de rescate especializadas en zonas desbastadas.  Respondiendo a esa necesidad, el Presidente Danilo Medina ordenó inmediatamente una misión de rescate a ser enviada a las zonas afectadas por el terremoto. El Ministerio de Defensa junto a la Defensa Civil Dominicana conformó un equipo de rescatistas de 38 hombres con diversas especialidades, acompañados de 6 perros amaestrados para rastreo de personas. Con la asistencia de la embajada dominicana en Quito y del Cónsul honorario en Guayaquil, Ecuador, se realizaron las debidas coordinaciones con las autoridades ecuatorianas para la recepción de la misión dominicana, partiendo esta el miércoles 20 de abril.</p> <p>El equipo dominicano de rescate estuvo encabezado por el Coronel Rubén Frontal Carrán y conformado por 37 hombres más, a saber: Mayor Alberto Romero, Mayor Francisco Reyes Fortuna, 2do.tte. Comas Francisco, Sgto. M. Rojas Roberto, Sgto. Schrils Coromina, Sgto. Gómez Martínez, Sgto.  Vidal Narciso, Sgto.  Sánchez Castillo, Cabo Coto Cayano, Cabo  Rodríguez Batista, Cabo Martínez Joaquín, Cabo Vargas Nova, Raso feliz Tejeda, Raso Germán, Raso Soriano Cocha, Raso Valdez Colas, Raso Santamaría Vargas, Raso Antigua Santo, Raso Ferrera Batista, A/m  Erdwin R. Olivares, Delfín Antonio Rodriguez Tejada, Luis David Cruz Rodriguez, Kelvinson A. Cáceres Martínez, Abel Benjamín Jiménez Henriquez, Manuel José Rymer Perez, Lowel Amauri Brito Figueroa, Carlos Alberto Mora Morales, Luis Bernardo Mora Heredia, Vladimir Tejada, Dionny Alexander Perez Díaz, Salvador Sánchez, Wladir Alexis Hermon Báez, Stelyn Santiago López Arias, Félix A. Antonio Torres Peña, Juan Amado Marte Almonte, Raphael Ernesto Andújar Filion y Ramón Aristides Molina Cabrera. Estos hombres representaron a la República Dominicana dignamente y fueron portavoces del espíritu de solidaridad del pueblo dominicano. Su eficiente labor testificó el nivel de preparación de nuestro país para atender situaciones de desastes, y a la vez puso de manifiesto la importancia que tienen las entidades de socorro y de atención de emergencia en países vulnerables como el nuestro. Vale destacar entre dichas entidades a los cuerpos castrenses, a la Defensa Civil Dominicana, a la Cruz Roja Dominicana, a los Cuerpos de Bomberos y al Centro de Operaciones de Emergencia, donde confluyen estas instituciones y otras tantas más.</p> <p>Por otra parte, la República Dominicana, en su condición de presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, sometió un proyecto de declaratoria en solidaridad con Ecuador para motivar el apoyo de todos los países miembros a los esfuerzos del gobierno ecuatoriano para gestionar la crisis humanitaria. Dicha declaración fue aprobada a unanimidad por los Estados miembros de la CELAC, sumándose otros países a medidas de asistencia y ayuda. Otras entidades multilaterales se sumaron a la acción por Ecuador de diferentes formas, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de varias de sus agencias, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR).</p> <p>Este conjunto de manifestaciones de apoyo y solidaridad ha ayudado a controlar el impacto inmediato de la trágica situación, primero sobre la población directamente afectada y segundo sobre el total de Ecuador. Como han manifestado las autoridades ecuatorianas, se tomará más de una década el proceso de reconstrucción y recuperación ante las grandes pérdidas materiales. Este proceso de recuperación del Ecuador será más acelerado y efectivo si la solidaridad internacional no se limita a la coyuntura del terremoto, sino que sea sostenida a través de diversos mecanismos de apoyo desde las naciones y desde los organismos multilaterales.</p> <p>La solidaridad es la ternura de los pueblos y, a la vez, es la expresión más pura de la dimensión humana de la Diplomacia. Una dimensión que, al paso del tiempo, ha ido quedando rezagada, ante las dimensiones política y económica, en la cotidianidad de las relaciones internacionales, y que solo sale a flote en momentos de extrema calamidad. Esta realidad presente de la República del Ecuador nos interpela como región, y nos debe motivar a ejercer la solidaridad más allá de la coyuntura.</p> <p>Por eso, cobran mucho sentido los espacios multilaterales subregionales y regionales, no solo por su importancia política y económica, sino también por el potencial que concentran en relaciones de cooperación y solidaridad. Eso ha llevado a la República Dominicana, en el marco de la nueva política exterior, a apostar por el fortalecimiento de entidades como la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). A eso se debe la asunción de importantes compromisos internacionales que en el presente ostenta la nuestro país, como la Presidencia pro témpore de la CELAC y la sede del cuadragésimo sexto periodo ordinario de sesiones  de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).</p> <p><strong>La República Dominicana ya no es un país que solo espera recibir de los demás, es una nación dispuesta a aportar, así sea en el marco de sus limitaciones y posibilidades; con modestia pero con dignidad, asumiendo la responsabilidad que le corresponde. En esta oportunidad nuestro aporte inmediato a los hermanos ecuatorianos se hizo realidad a través del envío de brigadas de rescatistas con 38 hombres debidamente preparados. Pero sabemos que podemos aportar más con otros mecanismos y valores, y lo haremos. Seguiremos propugnando por una diplomacia más humana, que fomente la cooperación  sur - sur y la solidaridad cotidiana; por una diplomacia cuyo propósito superior sea realmente el fomento del respeto y la convivencia pacífica entre las naciones y la promoción de la prosperidad de nuestros pueblos.</strong></p>
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LA DIPLOMACIA EN EL DESARROLLO SOSTENIBLE LOCAL

12 DE AGOSTO, 2016
<p>1.- Hoy en día se hace más urgente que nunca reflexionar sobre el rol de la diplomacia en los procesos de desarrollo de los pueblos. Especialmente después de más de 5 décadas del establecimiento de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, periodo en el cual el contexto internacional ha sufrido profundos cambios en lo político, económico y social. El mundo de hoy ha llevado a los gobiernos a colocar como aspecto central de su política exterior el comercio y la inversión, ante un contexto donde predominan acuerdos comerciales multilaterales que obliga a generar cadenas de valor para elevar la competitividad entre países y bloques regionales. </p> <p>2.- Otra transformación que ha ido sufriendo la Diplomacia en las últimas décadas ha sido el predominio cobrado por las relaciones multilaterales entre los Estados. Más allá del surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas en 1945, en los distintos hemisferios, regiones y subregiones han ido surgiendo diversas entidades multilaterales orientadas a la coordinación para asuntos políticos, de seguridad, de comercio, de cooperación, o para temas sectoriales. </p> <p>3.- En el caso del Continente Americano para 1948 se funda la Organización de Estados Americanos (OEA), posteriormente en Centro América surge el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en 1960. Para 1973 es establecida la Comunidad del Caribe (CARICOM) y en 1994 surge la Asociación de Estados del Caribe (AEC). Más adelante, en el 2004 se funda Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR), y el último mecanismo de articulación de relaciones multilaterales en la región es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en 2010.</p> <p>4.- Ahora bien, todas estas transformaciones del contexto internacional, y por consiguiente, de la diplomacia, han ido abriendo el espectro no sólo de los ámbitos de su ejercicio sino también de los sujetos que la ejercen. Por esa razón algunos autores han acuñado el término de Paradiplomacia o Diplomacia Especializada, para referirse a campos no tradicionales como la Diplomacia Cultural, la Diplomacia Deportiva, la Diplomacia Parlamentaria o la Diplomacia Urbana. </p> <p>5.- Y es que las relaciones internacionales, en un contexto donde las Naciones son cada vez más interdependientes, y donde la tecnología de la comunicación y la información se hace más generalizada, abarcan casi todos los sectores de la vida de un país. Esta globalización de las relaciones internacionales no solo se verifica en el alcance geográfico, sino en la pérdida del monopolio tradicional que de ellas tenían los Gobiernos de los Estados. En ese sentido, los parlamentos, las altas cortes, los gobiernos subnacionales (entre ellos los gobiernos municipales), como parte de los Estados ejercen relaciones internacionales bilaterales y multilaterales. Igualmente las empresas, las instituciones civiles y las organizaciones sociales cobran, cada vez más, un gran activismo en sus vínculos internacionales con sus homólogos de otras naciones. </p> <p>6.- Este hecho debe llevar al cuestionamiento oportuno de la Diplomacia Tradicional, para ir preparando las condiciones de un ejercicio más abierto y efectivo de la diplomacia del presente. Una diplomacia que pueda ser percibida por la gente como algo útil, algo que impacte en el mejoramiento de su calidad de vida, algo que no represente gastos sino inversión de recursos para el beneficio de la colectividad.</p> <p>7.- Pues hoy en día, para un Estado moderno ya no es suficiente que las políticas públicas sean solamente legales, es indispensable que, además de legales sean legítimas. Y para que toda actuación pública sea legítima, requiere la participación o aprobación de la sociedad. Así pues, debemos ir migrando a una Diplomacia más abierta, transparente y participativa, a fin de cuenta, más legítima. </p> <p>8.- Para esto debemos promover los diversos niveles del ejercicio de la Diplomacia, de forma que podamos enfrentar, no solo como gobierno, sino como Nación, los grandes retos de la actualidad. Retos que no tenían tanto peso hace 50 años, cuando fue establecida la Convención de Viena sobre relaciones Diplomáticas. </p> <p>9.- Problemas como el Crimen organizado a escala internacional, las migraciones masivas, el crimen cibernético, o el Cambio Climático, que caracterizan la realidad regional y global, antes no tenían tanto peso. Sin embargo, la Diplomacia debe jugar un rol efectivo ante los retos que representan la solución de dichos problemas, especialmente porque la escala y naturaleza de los mismos no permite que sean abordados unilateralmente por un país, sino que obliga la actuación colectiva de las Naciones.</p> <p>10.- En tal contexto es más que oportuno asumir la Diplomacia Urbana como una estrategia de actuación internacional de los gobiernos locales en la gestión efectiva de los asentamientos humanos, ante problemas que les son comunes, ya sea en una región, en un hemisferio o a nivel global. </p> <p>11.- Como he planteado en otras oportunidades, debemos entender la Diplomacia Urbana como la actuación internacional de los gobiernos locales para establecer relaciones bilaterales o multilaterales con entidades homólogas de otros países, con el fin de generar experiencias de cooperación, coordinación de acciones, intercambio de valores, promoción del desarrollo local, etc., mediante hermanamientos, establecimiento de acuerdos o asociativismo. Algunos autores han acuñado el término de Diplomacia de Ciudades o Diplomacia de Municipios. Sin embargo, el más común de los conceptos es el Diplomacia Urbana por ser universal y de mayor alcance, ya que aborda la realidad no solo de las ciudades sino también de todo tipo de asentamiento humano. Y como es sabido no en todos los países la figura del Municipio es la que representa la unidad local del Estado. </p> <p>12.- Desde esta perspectiva la Diplomacia Urbana, como política pública, cobra un carácter estratégico, especialmente para los países en vía de desarrollo, al facilitar la cooperación descentralizada y horizontal para el desarrollo local. En el caso de la República Dominicana estamos asumiendo desde el Ministerio de Relaciones Exteriores este nuevo capítulo de la Diplomacia en coordinación con la Federación Dominicana de Municipios.</p> <p>13.- Ahora bien, la Diplomacia Urbana no debe limitarse a solo fomentar los lazos de hermandad y solidaridad entre las ciudades, sino que debe ser también un mecanismo que aporte a la búsqueda de soluciones a los graves problemas que afecten los asentamientos humanos en los países de la región. Especialmente, en el caso del Caribe y Latinoamérica, donde tenemos graves problemas comunes y grandes retos ante el futuro cercano. </p> <p>14.- Precisamente ante un mundo caracterizado por grandes problemas globales que afectan en menor o mayor medida a cada nación, el pasado año 2015 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) logró aprobar la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible. Esta carta de ruta universal plantea 17 objetivos sobre los cuales deberá trabajar la comunidad internacional, y cada país, durante los próximos 15 años para lograr la superación progresiva de los principales problemas que aquejan a nuestros pueblos.</p> <p>15.- Los 17 objetivos de desarrollo sostenible establecidos en la Agenda 2030 son: Fin de la pobreza; Hambre cero; Salud y bienestar; Educación de calidad; Igualdad de género; Agua limpia y saneamiento; Energía asequible y no contaminante; Trabajo decente y crecimiento económico; Industria, innovación e infraestructura; Reducción de las desigualdades; <strong>Ciudades y comunidades sostenibles</strong>; Producción y consumo responsables; Acción por el clima; Vida submarina; Vida de ecosistemas terrestres; Paz, justicia e instituciones sólidas; y Alianzas para lograr los objetivos.</p> <p>16.- Como se puede comprobar, los gobiernos locales tienen competencias directas o indirectas en la consecución de cada objetivo de desarrollo sostenible. Sin embargo, el objetivo No.11 sobre Ciudades y Comunidades Sostenibles corresponde en toda su dimensión a las competencias de las autoridades locales, en las diversas modalidades existentes en la región. Por esa razón el rol que deben jugar los gobiernos subnacionales en el desarrollo de la Agenda 2030 es estratégico. </p> <p>17.- Para cumplir dicho rol con efectividad es indispensable que no se asuma con una visión localista, sino con una perspectiva más amplia, de escala regional y global. Como lo expresa el objetivo No. 17 sobre Alianzas. Para estos fines, queda evidente que la Diplomacia Urbana puede constituirse en un extraordinario facilitador de Alianzas. Lograr que los gobiernos de nuestros municipios y ciudades analicen, diagnostiquen y actúen de forma coordinada, puede ser la antesala de políticas locales efectivas en procura de Comunidades Sostenibles.</p> <p>18.- Ciertamente, para todo esto es necesario contar con recursos financieros, tecnológicos, logísticos y humanos. Y conscientes de que los presupuestos son limitado en la generalidad de las municipalidades de la región , se hace necesario una gestión inteligente por parte de los gobiernos locales, tanto para optimizar los recursos propios como para aprovechar todas las oportunidades que el contexto nacional e internacional ofrece. </p> <p><strong>19.- En tal sentido, más allá de los recursos que puedan ofrecer los Estados para fortalecer las acciones para el desarrollo sostenible de las comunidades, los gobiernos locales están llamados a usar estrategias y herramientas para apalancar apoyo, tanto financiero como técnico, del ámbito internacional. La Diplomacia Urbana puede servir para el establecimiento de un programa de reflexión, cooperación y actuación conjunta entre las ciudades de los países de la región y de otras regiones, para avanzar en la aplicación de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible.</strong></p>
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