Por Andrés Navarro

Regiones únicas contra la “cualquierización” del territorio representa la cuarta iniciativa legislativa en el Congreso de República Dominicana. En efecto, el proyecto de ley orgánica de regiones únicas de planificación, junto a la ley de viviendas y a las iniciativas de ley de ordenamiento territorial y de administración local, completará el marco legal de la gestión territorial. De lograrse, esta nueva estructura legal conferirá mayor cohesión y fortaleza a las políticas públicas de desarrollo.

Aunque la Constitución de la República ordena fijar las regiones por ley, aún no ha sido posible. Las actuales 10 regiones fueron establecidas en el decreto No. 710 del 2004 modificando al No. 685 del 2000. En tal sentido, en el Este se encuentran las regiones Yuma, Higüamo y Ozama. Por su parte, en el Sur están Valdesia, El Valle y Enriquillo. Completan en el Norte las regiones Cibao Norte, Cibao Sur, Cibao Nordeste y Cibao Noroeste.

“Cualquierización” Regional

Ahora bien, la regionalización establecida en los decretos precitados no fue acatada por las entidades oficiales, salvo algunas excepciones. Hoy en día el Estado dominicano cuenta con múltiples estructuras regionales según cada institución. Por ejemplo, el Ministerio de Salud Pública se estructura en 9 regionales, el de Educación en 18, el de Obras Públicas en 6 y el de Agricultura en 8. Por su parte, la Policía Nacional cuenta con 14 regionales y el Poder Judicial con 11. En ese orden, el actual ministro de Economía Miguel Ceara Hatton expresó que en el país «tenemos más de 23 regionalizaciones diferentes. Cada ministerio tiene la suya propia”.

Regionalización y Desarrollo

Entre los efectos más nocivos, para el desarrollo nacional, de esta “cuaquirización” regional se encuentran: la imposibilidad de una data integral del territorio, el sesgo en el diseño de las políticas públicas sectoriales y la dificultad de coordinación interinstitucional.  En efecto, si cada institución sectorial asume una regionalización diferente, su data no es comparable. 

Por esa razón la información de la Oficina Nacional de Estadísticas, conforme a las 10 regiones, se ve limitada a la hora de ser comparada con las informaciones sectoriales. Lo anterior resta rigor al diseño de políticas y planes integrales en cada sector del desarrollo nacional. Por otra parte, las autoridades regionales de cada institución no coinciden territorialmente, lo cual dificulta la coordinación intersectorial. 

Dos Debilidades del Proyecto de Ley

El proyecto de ley adolece de dos debilidades. En primer lugar, enfoca la regionalización fundamentalmente para la planificación. En segundo lugar, agrupa las provincia en sólo cinco regiones, desconociendo la definición y algunos criterios que previamente establece. Entiendo que la regionalización debe estar orientada a la “gestión” del desarrollo. La gestión incluye el estudio de la realidad, el diseño de políticas, la planificación, la actuación institucional, la coordinación intersectorial y el seguimiento. 

Mapa con regionalización prevista en el Proyecto de Ley de Regiones Únicas

Por otro lado, por razones sociales, económicas y geográficas no se deben incluir provincias como Montecristi, Dajabón, Santiago Rodríguez y Valverde en una misma región junto a Puerto Plata, Santiago y Espaillat, denominada Cibao Norte. Por igual, no se corresponde incluir a Samaná, María Trinidad Sánchez, Duarte y Sánchez Ramírez en una misma región con La Vega, Hnas. Mirabal y Mons. Nouel, denominada Cibao Central. 

Propuesta de Seis Regiones y Cinco Ejes

Desde mi punto de vista, en el Cibao debieran establecerse 3 regiones: Cibao Noroeste, con Valverde, Santiago Rodríguez, Dajabón y Montecristi; Cibao Central, con Puerto Plata, Santiago, Espaillat, La Vega y Mons. Nouel; y Cibao Nordeste, con Duarte, Hnas. Mirabal, Sánchez Ramírez, María Trinidad Sánchez y Samaná. Las otras tres regiones en el proyecto de ley cumplen con los criterios establecidos. (Ver gráfico siguiente)

Mapa con propuesta del autor a cambios en el Proyecto de Ley de Regiones Únicas

También deben ser establecidos ejes territoriales de desarrollo. En el sentido de longitud, el Eje Norte o Atlántico, desde la región Cibao Noroeste hasta la Cibao Nordeste y el Eje Sur o Caribe, desde la región Suroeste hasta la Este. En el sentido de latitud, el Eje Occidental o Fronterizo, entre las regiones Cibao Noroeste y Suroeste; el Eje Central entre las regiones Cibao Central y Metropolitana; y el Eje Oriental entre las regiones Cibao Nordeste y Este. Los Ejes servirán para determinar toda la logística de articulación entre regiones y del país con el exterior. (Ver gráfico anterior)

Regiones Únicas contra la “cualquierización” debiera convertirse en ley sin demora. Será la base para la reorganización territorial del Estado dominicano. Al ser una división territorial común, garantizará la correspondencia territorial de las instituciones públicas y sus actuaciones. Así estarán dadas las condiciones para establecer un sistema integral para la gestión del desarrollo.