Más allá de la Coyuntura

Por Andrés Navarro

Por el análisis que he realizado sobre la evolución del Partido de la Liberación Dominicana, estoy convencido de que ha llegado el momento del Tercer PLD, un Partido de Causas Sociales. Soy consciente de que transformar al PLD, para adecuarlo a la sociedad actual, genera preocupación y tensión en algunos sectores internos. Pero como bien expresó el Prof. Juan Bosch, “el que no es capaz de ver intelectualmente, en su cerebro, que todos los procesos son partes de determinados desarrollos; o lo que es lo mismo, el que no ve el desarrollo como un fenómeno que se cumple a través de varios procesos sucesivos, es decir, que van siguiendo uno al otro; ese no puede dirigir políticamente a nadie.” (Vanguardia del Pueblo No.10, Dic. 1974)

En efecto, hoy más que nunca el PLD debe mostrarse ante la sociedad dominicana como un Partido capaz de agotar procesos y, a la vez, superarlos. Por eso, aseguraba el mismo Prof. Juan Bosch que “no hay que preocuparse por el porvenir del Partido, que mientras esté bien dirigido, es decir, mientras no engañe o confunda al pueblo, mantendrá su autoridad moral sobre él, y autoridad moral quiere decir autoridad política.” (Vanguardia del Pueblo No. 5, Oct. 1974) Ese es el gran reto frente al cual se encuentra el PLD hoy en día: reeditar la confianza de una sociedad que por 16 años consecutivos le mantuvo gobernando. 

Intérprete de Causas Sociales

Para reeditar la confianza de la ciudadanía es preciso entender que ya no es suficiente que el PLD sea organizado y disciplinado, como el Partido de Cuadros. Tampoco es suficiente que sea el Partido más grande y fuerte, como el Partido de Masas. Es indispensable que el PLD muestre y demuestre que es un real instrumento de interpretación de los problemas, temores y sueños de la gente. Y de esa forma, constituirse un Partido de Causas Sociales. Pues de esa forma podrá tener la capacidad, en tanto organización política, de convertir los problemas y sueños de la población en políticas públicas efectivas. 

Ahora bien, para ser un buen intérprete de Causas Sociales debe contarse con tres cualidades. Primero, tener la “vocación de escuchar” a las personas para conocer sus problemas y aspiraciones. Segundo, poseer la “preparación para entender” los problemas, sus causas y efectos. Tercero, poseer la “capacidad de traducir” esos problemas y sueños en políticas públicas. De esta forma, desde la oposición el Partido podrá realizar críticas y propuestas legítimas. A la vez, desde los estamentos del Estado donde tenga presencia podrá impulsar iniciativas de leyes y actuaciones efectivas. 

El Tercer PLD

Por esa razón, el Tercer PLD debe ser un Partido de Causas Sociales como la vía más idónea de cumplir su propósito fundacional. Para ello, debe convertir su vocación de escuchar al pueblo en espacios de participación social. A la vez, instituir estructuras técnicas de alto nivel científico para el abordaje de la realidad. Por otra parte, debe contar con una estructura político – profesional capaz de formular políticas, planes y proyectos viables. Ahora bien, lo anterior será efectivo sólo con una integración orgánica de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. 

En ese sentido, las TIC además de ser instrumentos para actuar sobre el territorio, también son el territorio mismo de actuación política. Si esto no es entendido, el Partido irá siendo desplazado del escenario social. Tal como expresa Moisés Naím en “El Fin del Poder” (2013), ya existe una inevitable dinámica política en un número creciente de países: “el uso de las redes sociales para movilizar y coordinar grandes grupos de activistas alrededor de una causa sin necesidad de depender o siquiera involucrar a las agrupaciones políticas de siempre.” 

El PLD puede y debe reivindicar sus principios fundacionales y su misión originaria en este proceso de transformación. Pero debe asumir sin demora nuevos mecanismos y formas organizativas que garanticen una relación orgánica con la sociedad. Debe garantizar que la dimensión política siempre sea la que conduzca su accionar, por encima de la dimensión electoral. Debe ser una organización que conozca y reconozca a sus afiliados y militantes, pero que a la vez respete y valores a los ciudadanos como personas y no como simple votantes. El Tercer PLD debe plantearse un Proyecto Nación que surja de una interacción con la ciudadanía para que sea fiel interpretación de los problemas y sueños de la gente, de sus Causas Sociales.